Mg. Rosa Barrera: “La ciencia es una de las experiencias más interesantes que puede vivir una persona”

Formada en la Universidad de Santiago de Chile, la académica del DMCC ha desarrollado una carrera académica que combina docencia, proyectos y gestión universitaria. En esta entrevista aborda su trayectoria en la Casa de Estudios y su nuevo desafío como Secretaria Académica de la Facultad de Ciencia.

Desde muy joven, la matemática y la computación fueron para la Mg. Rosa Barrera una forma de comprender el mundo y de abrir posibilidades. Formada como Profesora de Estado y Licenciada en Educación Matemática y Computación en la Universidad de Santiago de Chile, y con un Magíster en Ciencias, mención Computación, en la Universidad de Chile, su trayectoria se ha construido desde la curiosidad, el rigor académico y una profunda convicción por la educación pública. 

La académica del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación (DMCC) ha desarrollado una trayectoria que combina docencia, gestión universitaria y trabajo en proyectos, destacando por su cercanía con el estudiantado, su vínculo con la carrera de Analista en Computación Científica y su disposición a asumir roles de liderazgo. Y hoy asume un nuevo desafío con su designación como Secretaria Académica de la Facultad de Ciencia, desde donde proyecta una mirada comprometida, colaborativa y con foco en la modernización del trabajo administrativo.

En esta entrevista, comparte los principales hitos de su trayectoria, su experiencia en la USACH y su visión sobre el quehacer académico.

¿Cómo surge su interés por la matemática y la computación, y qué la llevó a desarrollarse en la ciencia?

Cuando estudié matemática, la verdad es que me costaba muy poco. En ese tiempo el puntaje me daba para estudiar muchas carreras, desde pedagogía hasta medicina, pero la ingeniería nunca me llamó demasiado la atención. Sentía que la matemática era más concreta, que servía para probar cosas y llegar a conocer muchas áreas del conocimiento.

Elegí matemática también por el contexto de la Universidad de Santiago, y con el tiempo la computación fue un descubrimiento, porque me permitió innovar y hacer cosas nuevas. Desde ahí, la ciencia siempre me ha gustado por esa posibilidad de entender el origen de las cosas y optimizar procesos. 

En 1990 usted se tituló como Profesora de Estado en Matemática y Computación en la Universidad de Santiago de Chile. ¿Cómo recuerda su experiencia como estudiante?

Estudié en los años de la transición, un periodo complejo, donde la Universidad a veces cerraba, las bibliotecas no abrían y la formación era sumamente exigente. Entraban muchos estudiantes y terminamos muy pocos, lo que nos obligó a ser autodidactas desde el inicio. Eso nos dio independencia, capacidad de decisión y la posibilidad de elegir electivos y especializaciones que realmente construyeran un futuro. Fue duro, pero también muy formativo.

Desde sus primeros años, usted estuvo fuertemente vinculada a proyectos y a la docencia. ¿Cómo se fue dando su incorporación como profesora por hora y su vínculo con el Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación?
Desde muy joven, mientras era estudiante, estuve involucrada en proyectos grandes, especialmente en proyectos de educación. Organizaba jornadas de educación matemática y siempre estuve muy activa en ese tipo de instancias. En ese contexto comencé a desempeñarme como profesora por hora y pasaba gran parte del tiempo en la Usach.

Con el tiempo, parece que se me daba bien la gestión, porque siempre terminaba involucrada en la administración de proyectos, en la organización de equipos y en la coordinación de procesos. A través de ese trabajo constante y diverso fui consolidando mi vínculo con el DMCC.

 

Gestión académica y compromiso con el DMCC Usach
 

A lo largo de su trayectoria ha desempeñado diferentes roles de liderazgo. ¿Qué hitos destacaría de ese camino y qué la motiva a asumirlos?

He pasado por diferentes etapas dentro de la Universidad. Fui jefa de carrera en un período en que aún era profesora por hora, algo que no era habitual, pero que asumí porque estaba involucrada en la vida universitaria y en el trabajo con estudiantes. Más adelante, ya con media jornada volví a ejercer jefaturas porque me interesaba mantener ese contacto directo con el estudiantado.

Luego, asumí el rol de subdirectora de docencia del DMCC Usach, instancia en la que impulsé la modernización y automatización de diversos procesos académicos y administrativos. Siempre pensando de manera constructiva en cómo mejorar procedimientos institucionales y concretar diferentes mejoras. En general, me motivan los desafíos porque permiten hacer cambios reales. No me acomoda quedarme en lo estático, me gusta mover procesos y proponer ideas.

¿Qué significado tiene para usted su vínculo con el Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación?

Le tengo un cariño muy profundo al DMCC, porque he crecido con él y he logrado desarrollarme tanto en lo académico como en lo profesional. He estado vinculada al Departamento en distintas etapas, en momentos complejos y también en procesos de crecimiento, lo que ha fortalecido ese sentido de pertenencia.

Valoro especialmente el ambiente que existe, donde, más allá de las diferencias y discusiones académicas, hay respeto. He podido desarrollar proyectos, asumir responsabilidades y trabajar con distintas personas, siempre con apoyo, lo que ha permitido construir un vínculo que va más allá de los cargos y se sostiene en el trabajo cotidiano y el compromiso.

Su labor docente ha estado muy marcada por el vínculo con sus estudiantes. ¿Qué lugar ocupa la docencia en su quehacer académico?

La docencia es un eje central de mi trabajo. He realizado clases muchos años, especialmente en los primeros niveles, porque creo que el paso del colegio a la Universidad es un momento complejo. Muchos vienen de contextos difíciles, recorren largas distancias para llegar y enfrentan cambios importantes en sus vidas. En este sentido, considero fundamental escuchar, acompañar y generar instancias de integración.

Recientemente fue designada como Secretaria Académica de la Facultad de Ciencia. ¿Cómo asume este nuevo desafío?

Recibí esta designación como una muestra de confianza, lo que valoro profundamente. . Este cargo representa una oportunidad para seguir avanzando en la mejora de procesos, especialmente en lo que respecta a ordenamiento y automatización, aspectos en los que ya había trabajado anteriormente. Sabía que la Secretaría Académica es un rol relevante,, lo que implica asumir nuevos desafíos y responsabilidades. Aun así, creo que hay mucho por hacer y mejorar, y eso constituye una fuente permanente de motivación.

Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría entregarle a la comunidad de la Facultad?

La ciencia es una de las experiencias más interesantes que puede vivir una persona. Nos permite crecer, innovar y proyectarnos hacia el futuro.

La Facultad de Ciencia tiene un potencial enorme: conocimiento, creatividad, iniciativas y herramientas para generar innovación. Ese potencial está ahí, esperando ser aprovechado para aportar no solo al desarrollo de nuestra Casa de Estudios, sino también al país.