De Ingeniería Física a científicartista: el camino creativo de Maqui Cáceres, egresada de la Facultad de Ciencia Usach
Habitar la ciencia desde la curiosidad, el asombro, la creatividad y el emprendimiento ha sido el motor que ha guiado el camino de Maqui Cáceres, egresada de Ingeniería Física del Departamento de Física de la Facultad de Ciencia Usach y creadora de Casa Maquis y del proyecto “Maqui y Flami la curiosa”. Su trayectoria, lejos de ser lineal, es el reflejo de una búsqueda profunda por integrar ciencia, arte, educación y territorio, sin renunciar a ninguna de sus dimensiones.
“Siempre sentí que habitaba un espacio intermedio. No me siento 100% científica ni 100% artista, y ese lugar híbrido es donde me siento más cómoda”, señala Maqui, quien hoy se define como científicartista, una identidad que comenzó a construirse desde su paso por la Usach y que hoy marca su sello profesional.
Hoy, desde Frutillar, Maqui impulsa experiencias educativas dirigidas principalmente a la infancia, con un enfoque multidisciplinario y una fuerte perspectiva de género. “Desde los 10 años supe que quería ser científica”, recuerda Maqui. Su infancia marcada por el campo y el contacto directo con la naturaleza, fue el escenario donde comenzó a preguntarse el por qué de las cosas. Donde logró conectarse con su curiosidad y las ganas de seguir encontrando las respuestas a lo desconocido.
La experiencia Usach que marcó su identidad
Maqui ingresó a la carrera de Ingeniería Física en la Usach en 2003, atraída por la calidad académica y el entorno natural del campus, al que describe como un “oasis en la ciudad”. Durante su paso por la Facultad de Ciencia, no solo fortaleció su formación científica, sino que exploró su lado artístico a través de talleres de teatro, danza y extensión cultural.
“Fue fundamental que nos permitieran tomar ramos artísticos. Eso configuró el camino que sigo hasta hoy. Gracias a las artes escénicas aprendí a comunicarme, a expresarme, a perder la timidez. Yo era extremadamente tímida y terminé dando una charla TEDx frente a más de mil personas en el Teatro del Lago”, reflexiona.
A ello se suma el sello formativo de la Facultad, que le entregó una base de rigor, pensamiento crítico y excelencia académica. “Aprendí a ser muy rigurosa con lo que hago. En ese momento fue una formación exigente, desafiante, pero hoy lo agradezco profundamente, porque me dio herramientas que sigo usando en cada proyecto”, afirma.
Asimismo, valora el vínculo humano con académicos y académicas que impulsaron tempranamente su liderazgo y espíritu emprendedor. “Siento que Ingeniería Física también nos prepara para crear nuestro propio camino, para atrevernos a innovar y a no tener miedo de explorar rutas distintas”, agrega. En particular, destaca el acompañamiento de dos de sus profesores: el Dr. Ernesto Gramsch y la Dra. Dora Altbir, con quienes colaboró aún siendo estudiante en proyectos de investigación aplicada y divulgación científica. “Gracias a ellos pude insertarme en el mundo laboral muy temprano. Me enseñaron a liderar proyectos, a emprender, a confiar en mis capacidades. Eso fue tremendamente determinante para mi camino profesional”, recuerda.
Científicartista: cuando la ciencia y el arte se encontraron
Tras egresar, Maqui se insertó en el mundo laboral aplicando la ciencia en contextos reales, por casi una década. Participó y lideró proyectos EXPLORA-CONICYT, trabajó en el Ministerio del Medio Ambiente y colaboró en iniciativas internacionales vinculadas al cambio climático, como la Climate & Clean Air Coalition del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).
Esta etapa le permitió comprender el impacto de la ciencia en la toma de decisiones y su rol en la transformación social. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a replantearse su camino profesional. “Junto con la maternidad, mi rol en la familia y el cambio de ciudad, también cambiaron las prioridades y decidí emprender”, explica.
“Durante la pandemia tuve un momento de lucidez en que dije: tengo que abrazar todos mis talentos, los científicos, los artísticos y los de divulgación”, recuerda. Fue entonces cuando decidió integrar definitivamente sus distintas vocaciones: “Me di cuenta de que no soy científica o artista por separado. Soy científicartista, porque no puedo vivir disociada: soy ambas cosas al mismo tiempo”.
Casa Maquis y el nacimiento de Flami
Al mudarse a Frutillar comenzó a consolidar esta nueva etapa como “científicartista” creando Casa Maquis, un espacio desde donde articula ciencia, arte, educación y territorio. “Llegué al sur sin querer saber nada de oficinas ni de laboratorios. Necesitaba reconectarme conmigo misma y con lo que realmente me motivaba”, cuenta.
Desde allí comenzó a desarrollar talleres y experiencias educativas, muchas inspiradas en el modelo de las escuelas rurales multigrado. “Trabajé varios años haciendo lo que llamaba escuelitas de estación. Fue como mi propio laboratorio para entender a los niños y niñas curiosos, ver quiénes se sorprenden con los fenómenos y quiénes hacen preguntas”. En ese proceso también creó a Flami, el personaje que hoy acompaña gran parte de su trabajo educativo.
“Necesitaba un personaje para conectar con la infancia. Un día vi el peluche de flamenco rosado de mi hija en una ventana y dije: ese es”, recuerda. Con el tiempo, ese personaje evolucionó hacia el proyecto audiovisual “Maqui y Flami la curiosa”, una serie de cuatro episodios financiados por el por el Programa Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
El proyecto dio un nuevo paso cuando la editora de la editorial Loqueleo de Santillana, Sofía Montenegro, vio las cápsulas audiovisuales y la invitó a escribir un libro. “Siempre quise hacer un libro. Para mí era importante que el trabajo intelectual también existiera en el plano físico”, explica.
Así surgió “Maqui y Flami la curiosa: La ciencia de la luz y el color”, libro que ya se encuentra disponible en librerías y que invita “a niñas y niños curiosos de 0 a 100 años” a descubrir los misterios de la luz, el color y los fenómenos del universo, en un relato que combina ciencia, naturaleza y asombro. Además, esta publicación incluye canciones originales disponibles en Spotify que acompañan las aventuras de estas dos amigas curiosas.
Al respecto, la autora afirma: “A mí me importa fomentar el asombro y la creatividad. Tengo una frase que me gusta mucho: la curiosidad es el principio del asombro. Si logramos sembrar esa semilla en la infancia, esa persona puede crecer siendo curiosa del mundo que la rodea”.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Al finalizar la conversación, Maqui compartió un mensaje para la comunidad de la Facultad y especialmente para las y los estudiantes de Ingeniería Física. “Es una carrera súper bonita y exigente, que les va a entregar muchas herramientas y conocimiento. Aprovechen especialmente los últimos años para aprender a hacer y escribir proyectos, porque eso les dará libertad y autonomía para crear su propio espacio de trabajo desde el emprendimiento y la innovación”, señala.
Finalmente, invita a ir más allá de la formación tradicional: “La carrera nos da herramientas para ser innovadores. Mi consejo es que las aprovechen al máximo, sean creativos y no se queden solamente con el estudio de la carrera”.
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Spotify Maqui y Flami la Curiosa
Libro disponible en Editorial QueLeo Santillana





